septiembre 6, 2022
1 minuto de lectura

La luz y su naturaleza

Tenemos la luz tan a la mano, tan cercana, que podríamos decir que la conocemos como a nuestra madre o a nuestro hermano. Pero en realidad, si analizamos con cuidado, veremos que empezamos a entender qué es la luz hace cosa de doscientos años, lo cual es relativamente poco si lo comparamos con la historia de la humanidad. Y si no sabíamos qué es la luz, tampoco podíamos explicar qué son y por qué se dan los colores. ¿Qué es la luz? ¿De dónde surgen
los colores? Y en la luz blanca, ¿de qué manera se nos ocultan los matices que la componen?.

No nos extrañaría que un niño de seis o siete años nos hiciera alguna de estas preguntas. Sorprendido, habría descubierto que no puede sujetar un poco de luz entre sus dedos, aunque siente el calor que ésta le dispensa. La realidad, sin embargo, es que la mayor parte de la gente no sabría contestar preguntas como éstas.

Mucho antes de interesarse en la naturaleza de la luz, a nuestros antepasados les preocupó
aprender a producir luz, por razones que no es difícil comprender. En la Tierra, hace cuatro mil millones de años, sólo brillaban el Sol, la Luna y las estrellas. Desde entonces y hasta ahora el Sol es la fuente más importante de energía en nuestro planeta.

Toda forma de vida en la Tierra depende de su presencia, directa o indirectamente. El Sol nos calienta e ilumina, hace que las plantas produzcan el oxígeno que respiramos y fabriquen nuestros alimentos y el de los animales.

Para vencer el frío y la oscuridad nuestros antepasados crearon fuentes de luz y calor. Durante cientos de miles de años el hombre de las cavernas sólo contó con fogatas y más tarde con antorchas para calentarse, iluminarse y alejar los peligros de la noche.

Hace apenas 13 000 años aparecieron las más primitivas lámparas de aceite de llama abierta, en conchas y recipientes similares. El progreso resultó lentísimo: apenas 500 años antes de la era común se inventaron en Roma las lámparas de aceite con recipiente de reserva –de barro, piedra o metal, simples o elegantes–. Algunas de ellas continúan en uso en lugares apartados, lo que significa más de 13 000 años de servicio. Además del cuchillo o la flecha, ningún otro dispositivo iguala este éxito. Poco tiempo después apareció la vela de cera de abeja, la cual iluminó los grandes salones de baile de los palacios reales.

Van ya 2500 años de fabricar velas de cera. El día de hoy se emplean en la decora-
ción y ambientación, o para espantar olores o insectos. Su uso como fuentes de
luz es ya muy menor y circunstancial.

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Historia anterior

Teoría del color

Siguiente historia

Funcionamiento del aparato visual humano

Historia anterior

Teoría del color

Siguiente historia

Funcionamiento del aparato visual humano

Lo último de Blog

Fotografía con Celular – Nivel Básico

De la toma automática a las fotografías con intención Objetivo Al finalizar este tema serás capaz de utilizar correctamente la cámara de un teléfono inteligente para obtener fotografías bien compuestas, con buena
geometria en el diseño

La Forma como Resultado de un Proceso

En diseño, la forma no siempre surge de manera inmediata o espontánea. En numerosos proyectos creativos, la forma es el resultado de un proceso de transformación, evolución o modificación continua. Esto significa

Capitular

La capitular es la letra inicial de un párrafo o capítulo que se distingue del resto del texto por su tamaño, color, estilo o ubicación. Su función principal es captar la atención

Otras Consideraciones sobre la Forma

La forma constituye uno de los elementos fundamentales del diseño. Más allá de su apariencia visual, cada forma comunica un origen, una intención y una relación con el entorno. Algunas formas nacen

4. Anatomía de las Retículas

La retícula es una estructura de organización visual que permite distribuir de forma ordenada todos los elementos que conforman una composición gráfica. Funciona como un sistema de referencia que ayuda a mantener
IrArriba