Historia y antecedentes
La señalización es una práctica profundamente ligada a la historia de la humanidad. Desde que el ser humano comenzó a desplazarse, comerciar y habitar espacios compartidos, surgió la necesidad de comunicar información esencial de manera rápida, clara y comprensible, incluso sin el uso del lenguaje escrito. En este sentido, la señalización no es un invento moderno, sino una respuesta cultural y funcional a la organización del espacio y a la convivencia social.



En las civilizaciones antiguas, la señalización aparece de forma rudimentaria pero efectiva. En caminos y rutas comerciales se colocaban marcas, piedras talladas y símbolos que indicaban direcciones, distancias o territorios. El Imperio romano perfeccionó estos sistemas mediante hitos de piedra colocados a lo largo de sus calzadas, donde se indicaban nombres de ciudades y distancias, facilitando la orientación de viajeros y ejércitos. Asimismo, en ciudades como Pompeya se han encontrado inscripciones en muros que funcionaban como anuncios, advertencias o referencias de ubicación, evidenciando un uso temprano de la señalización urbana.
Durante la Edad Media, la señalización adoptó un carácter principalmente visual y simbólico, debido al alto índice de analfabetismo. Los comercios utilizaban emblemas figurativos —como botas, tijeras o animales— para identificar oficios y servicios. Estas señales colgantes no solo cumplían una función informativa, sino que también se integraban al paisaje urbano y a la identidad de cada ciudad. En este periodo, la señalización estaba estrechamente relacionada con la tradición oral, la heráldica y los códigos visuales compartidos por la comunidad.
Con la llegada del Renacimiento y el fortalecimiento de las ciudades como centros de comercio y cultura, la señalización comenzó a ordenarse de forma más consciente. Se introdujeron tipografías más legibles, se estandarizaron ciertos símbolos y se empezó a pensar en la relación entre texto, imagen y espacio. La señalización ya no solo informaba, sino que también representaba poder, autoridad y orden, especialmente en edificios públicos, iglesias y plazas.
El verdadero punto de inflexión en la historia de la señalización ocurre con la Revolución Industrial. El crecimiento acelerado de las ciudades, el surgimiento de estaciones de tren, fábricas y grandes espacios públicos generó una necesidad urgente de sistemas claros de orientación y advertencia. Aparecen entonces las primeras señales de seguridad, normativas de tránsito y esquemas de circulación. La señalización comienza a vincularse estrechamente con la ingeniería, la ergonomía y la psicología de la percepción.



En el siglo XX, la señalización se consolida como una disciplina fundamental dentro del diseño gráfico y el diseño ambiental. Movimientos como la Bauhaus impulsaron la idea de que la forma debía seguir a la función, influyendo directamente en el diseño de señales claras, racionales y universales. Paralelamente, surgen los pictogramas modernos, especialmente con los sistemas desarrollados por Otto Neurath, que buscaban comunicar información compleja de manera visual y comprensible para cualquier cultura.
Un hito clave en los antecedentes de la señalización contemporánea es el desarrollo de sistemas gráficos para eventos internacionales, como los Juegos Olímpicos, donde se establecieron lenguajes visuales universales capaces de guiar a millones de personas sin depender del idioma. A partir de estos avances, la señalización se convirtió en un elemento estratégico para aeropuertos, hospitales, museos, sistemas de transporte y espacios públicos complejos.
En la actualidad, la señalización no solo cumple funciones informativas y preventivas, sino también sociales, culturales y emocionales. Forma parte de la experiencia del usuario dentro del espacio, influye en la percepción de seguridad, orden y accesibilidad, y se adapta a nuevas tecnologías como pantallas digitales, señalización interactiva y sistemas inteligentes. Sin embargo, todos estos desarrollos tienen su raíz en una misma necesidad histórica: hacer visible la información esencial en el espacio compartido.
Comprender la historia y los antecedentes de la señalización permite al estudiante de diseño entender que cada señal es el resultado de siglos de evolución cultural, técnica y visual. Diseñar señalética hoy implica dialogar con ese pasado, respetar principios universales de comunicación y, al mismo tiempo, responder a las necesidades específicas del contexto contemporáneo.
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